La serie Tolosana

originalmente publicado en Espiral 3

Transferencia del gesto |[El ángel se pudre | 1997 | Bruselas]

El gesto dado por el músico, la gama por el compositor, la trama surge desde la experiencia vital. En el nacimiento de ese signo, el ornamento se vuelve estructural como lo es la mensura de un trémolo, la modulación tímbrica del vibrato, el marco nomenclatorio se suspende en pos de una geometría que se hace consciente (Gewordenheit) solo cuando suena. Todo es cristalino, reemplazando el conceptualismo y el constructivismo heredado del sistema tonal por invención en vez de elocución.

Método del Subrisio Saltatoris, la sonrisa que baila
[L’Endroit | 2001 | Córdoba]

El vínculo iguala el valor, niega la jerarquía, aumenta al infinito la reciprocidad dialógica, confrontar y afirmar es igual, ningun material tiene más razón que otro. Mutante y permanente vuelve a surgir siendo el mismo.

Al contrario de la caricatura, por ser, el caso del minimalismo burócrata o el cliché por excelencia de todo lo clásico como es la idea de que el refinamiento opera por división , donde el agente desdibuja sus rasgos individuales tratando de asemejarse a un grupo, el rasgo individual del compositor expande lo colectivo a una verdadera definición funcional del concepto de estilo.

Los elementos musicales no contienen implicaciones formales, no permiten sacar conclusiones sobre el todo, el sentido está dado por la destrucción y reconstrucción de convenciones, pero no es la exterioridad ficticia en el “sonido” dado por su objetivización. Asumir la asimetría, aceptar más que negar, que no haya afuera, que no haya exterioridad, con la lógica del saltimbanqui. Sonido que habita un lugar, partituras que evitan la generalización estandarizada, orquestada para nombres propios.

El abucheador solitario

Después de la primera ,todas las sociedades privadas y/o secretas de concierto estuvieron demás ,al haber tomado la condición del arte musical como el privilegio cínico y la posesión de un secreto que no debe ser develado, hasta que la repetición y parodia de esa forma social hizo que no haya secreto, ni arte, ni revelación.

Si un verdadero compositor lleva a
cabo un método que excede lo aprendido positivamente, su juego combinatorio estará rodeado por el razgo del pensamiento salvaje.

La violencia de la irrupción de un lenguaje que no se deja engañar por la necesaria ocultación bajo la forma de la sonrisa del santimbanqui. Muchas formas de amar, de ser argentino, de ser ignorante, cuando el accionar está dado sin reglas ni técnicas que no pueden ser aprendidas, ni constituirse

en un sistema alguno sino pendular entre el intento y la reflexión.

¿Hay algo para entender?

Al equiparar el decurso musical con la vida, se deconstruye el lugar común formal de la trama evolutiva del relato. El tiempo pasa a ser un paquete de fideos, tiempo de la vida y tiempo del mundo, instaurando el orden de la posibilidad por sobre el de la realidad.

El hombre que reflexiona por el Otro sobre sí mismo, en el tiempo de la vida mediante las dimensiones estables de la estructura temporal de la existencia (el tiempo del mundo). Dentro de un mismo tiempo del mundo, un sistema tubular de tiempos de
la vida distintivos pero unidos. La forma de lograrlo es la sincronía de la metáfora singular con la del mundo.

La transgresión del signo (il trapassar del segno) , es la recapitulación constante del pecado original , encarnado en Adán preguntando por la esencia de su pecado según el Bosco, por Ulises y su curiosidad según Dante. “Transgrede de manera repetida los signos establecidos del mundo habitable ‘asignado’ al hombre, para lanzarse a lo inhabitable “. Pero Colón sustituye a Ulises, Francis Bacon a Dante y la soledad a Dios, situación perfectamente reflejada en las pinturas de Arnold Schönberg.

[ Relatos Breves |2013 ]

La obra es una interferencia al estado de las cosas, la sensualidad resultante de los instrumentos de observación. Una cosmogonía que está dada por un modelo posible y efímero de conexiones, partiendo del reconocimiento de fenómenos de todas las dimensiones de la música, como si el espectro sonoro se transfiere también al movimiento solar, a la refracción de la luz. Cuando a la música no se le asigna ninguna intención, esta tiene el poder de la lluvia o del sol. La difracción del trazo escapa a cualquier proceso enfrentado a un patrón. Entonces la serie original ya no es definida por las cualidades estáticas que solo le pertenecen , sino que ella misma es un procedimiento de conectividad.

Cuando Tolosa habla sobre el origen de su música apunta en dirección a su diafragma y dibuja curvas en el aire.

En lengua guaraní “pensar” equivale a decir “sentir con el hígado”. Al igual que el amuyt‘aña aymara, la idea alude a un pensar memorioso y reflexivo, participativo y circular, que no tiene como sede el cerebro sino ese centro vital llamado chuyma, donde el corazón vibra al ritmo de la respiración. Podría decirse entonces que el pensamiento es un metabolismo con el cosmos, y que se nutre de savias vitales más vastas y densas que el mero cálculo racional. No podemos continuar confundiendo conocimiento con información.

Referencias

H. Blumenberg, “Der Prozess Der Theoretischen Neugierde”, en “Die Legitimität der Neuzeit” , Frankfurt am Main, Suhrkamp, 1973, p. 138-142.

Peter Sloterdijk, “Der ästhetische Imperativ”, 2007.

Rainer Maria Rilke, Élégies de Duino, París, Gallimard, 2007